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lasdel8

Nosotras también bebemos y tenemos arrebatos, pero no matamos

Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de deseo... parece que no
pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya somos putas y, por lo
tanto, estamos expuestas a todo


La tarde del lunes 9 de noviembre tuvimos la oportunidad de entrar al

juicio por el asesinato de Nagore Laffage. Salimos de la sala después
de las 20:00 horas tan estremecidas y heladas como la noche. Mucho se
ha hablado estos últimos días sobre las circunstancias que rodearon al
fatídico encuentro entre Nagore y su asesino torturador, pero en una
sesión del juicio volvimos a escuchar demasiados detalles, probados o
inventados, sobre la cantidad de alcohol que pudo ingerir José Diego
Yllanes antes de acabar con la vida de Nagore.


Losbrutales hechos que se juzgan sucedieron el 7 de julio de madrugada.
Cualquiera que conozca esta ciudad en tales fechas, coincidirá con
nosotras en que la mayor parte de la población se encuentra en un
estado intensamente etílico y, sin embargo, no matan. Si no, los
sanfermines serían una auténtica carnicería. Y no es el caso. Nosotras
mismas, sin vergüenza alguna, reconocemos que regresamos a casa algunos
sábados haciendo eses, pero jamás agredimos a nadie ni se nos pasa por
la cabeza matar. Si alguien al emborracharse saca su lado más violento,
es su responsabilidad mantenerse abstemio y acudir a terapia para
tratar de controlar su agresividad.


Consideramos que debe reformarse el Código Penal para que el alcohol deje de ser un
atenuante cuando se juzga a alguien que ha cometido un crimen teniendo
en cuenta que, si hablamos del Código de Circulación, el haberse tomado
unas copas es agravante, incluso delito en sí mismo. Si matas a otra
persona con tus manos, por lo tanto intencionadamente, pero borracho,
te rebajan la pena. Si lo hace igualmente borracho, pero atropellándole
con el coche, digamos que sin querer, te aumentan la condena. Pero al
margen de esta imprevisible revisión del Código Penal, hay otro tema
que nos enoja y entristece mucho.


Es espantosamente injusto para Nagore Laffage y para su familia y
allegados que se debata tanto sobre la cantidad de alcohol que tomó su
asesino para tratar de, en cierta manera, exculparlo o justificarlo.
También es indignante que pagar 126.853 euros en concepto de reparación
disminuya la pena. Esta claro que la justicia es diferente para la
gente rica y la pobre.


En la sala del Juzgado, si cerrabas los ojos, podía tratarse de un juicio
por asesinato de un hombre a otro hombre, una mujer a otra mujer, de un
atraco... Detalles y más detalles sin análisis ni discurso sobre la
desigualdad de género.


Lo que debería haberse juzgado esos días es la conducta de un hombre que
no quiso aceptar la negativa de una mujer y la mató. Y , de alguna
manera, debería reconocerse públicamente que no fue el alcohol lo que
impulsó a José Diego Yllanes a terminar de una manera tan sádica con la
vida de la joven Nagore Laffage , sino el machismo.


La cultura de la masculinidad violenta que demasiadas veces sigue
imperando en nuestra sociedad y que convierte a un hombre en un macho
capaz de matar por el simple hecho de que una mujer decida lo que
quiere o no hacer con su propio cuerpo. De nada de esto se ha hablado
en el Juicio de Nagore, a pesar de los numerosos estudios,
investigaciones y aportaciones de profesionales especialistas en
violencia machista.


Con este juicio, en vez de avanzar en la conquista de nuestros derechos,
podemos retroceder. La lección dice: chicas, no os vayáis con
cualquiera; chicas, no hagáis lo que os dé la gana... de nuevo la
sexualidad ligada al miedo.


Alguna gente se llega a plantear: ¿y por que subió al piso? ¿Era ligona? Esto último se planteó en el propio juicio.
¡Basta, por favor! Cuando las mujeres hemos sido históricamente objeto de
deseo... parece que no pasaba nada. Cuando somos sujeto de deseo, ya
somos putas y, por lo tanto, estamos expuestas a todo.


Sólo si nos dejamos de etílicas e insultantes justificaciones y afrontamos
los hechos desde su raíz (el machismo una vez más) esta horrible
tragedia servirá un poquito para que todas y todos reflexionemos sobre
el modelo de sociedad que deseamos y quizás seamos más responsables y
más libres.
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