Blogia

lasdel8

Aziza Brahim enhorabuena

Aziza Brahim enhorabuena

La actriz y compositora saharaui Aziza Brahim posa hoy tras conseguir una Biznaga de Plata a la mejor banda sonora original por la película "Wilaya" en el XV Festival de Cine Español de Málaga.

El 4 de mayo se estrena la película en cines.


Feliz día de la visibilidad lésbica

Gracias por el regalo, Lena.

¿reCORTAR? SÍ, EL GASTO MILITAR

CONVOCATORIA DE MUJERES DE NEGRO DE MADRID

El último domingo de mes. En la Plaza Mayor (junto al caballo), a las 12 horas.

Mujeres de Negro Invita a una concentración de negro y en silencio.

EL 29 DE ABRIL DE 2010

¿reCORTAR? SÍ, EL GASTO MILITAR

MUJERES DE NEGRO CONTRA LA GUERRA - MADRID

Pedimos a nuestro gobierno:

Aumento del presupuesto de Educación, Sanidad y Servicios Sociales, desplazando los recortes al Ministerio de Defensa. 

Cese inmediato de las políticas de represión social y recortes de derechos.

Respeto a la voluntad de no financiación de gastos militares manifestada por las personas que participan en la campaña de Objeción Fiscal al Gasto Militar.

Pedimos a la población:

Apoyo a las iniciativas que trabajan por la paz, oponiéndose a la militarización de nuestra sociedad.

Participación en la campaña de Objeción Fiscal al Gasto Militar.

http://www.nodo50.org/objecionfiscal/

 

Las africanas se interconectan contra el silencio mediático

Las africanas se interconectan contra el silencio mediático

Pensar en la imagen de una mujer africana nos lleva en demasiadas ocasiones a caer en estereotipos que no atienden a su realidad. Diecisiete años después de que la ONU incluyera en la Conferencia de Pekín la comunicación y los medios como un área de actuación clave en las políticas de género, el trabajo que hacen las propias africanas –y no africanas en colaboración con ellas- por su visibilidad no hace más que avanzar. Radios,campañas virtuales y organizaciones de mujeres especializadas en comunicación se expanden por todo el continente para dar voz a quienes tan a menudo no se tiene en cuenta.

 

 

Belén Lobos

“The great boob show”: “El gran espectáculo de las tetas”. Así titulaba el Times of Swaziland una historia a toda página, acompañada de fotografías a color, sobre el ‘Umhlanga’ o ‘baile de la caña’. Se trata de un rito de iniciación en el que miles de niñas y mujeres vírgenes entre los 8 y los 23 años, llegadas de todas partes del país y divididas en dos grupos de edades, danzan portando juncos que luego cortarán. La ceremonia se prolonga ocho días, dentro de los cuales las mujeres se presentan al sexto día ante la reina y, el penúltimo día, ante el rey Mswati III. En su artículo, sin otras fuentes más que el propio autor, el Times of Swaziland parece estar contando otra historia completamente distinta: una en la que los pechos de las jóvenes son las protagonistas. “La pieza no sólo estigmatiza a las mujeres jóvenes, sino que etiqueta su cultura como algo ‘exótico’ y le despoja de sentido; el autor convierte el evento en algo en que se exponen como objetos sexuales para el disfrute de su público”, concluye el Gender and Media Baseline Study in Southern Africa -GMBS-.

Sigue leyendo en:

http://www.pikaramagazine.com/?p=5907

17 de abril, ni un euro para la guerra.

17 de abril, ni un euro para la guerra.

Amortización del ejército. ¡Ya!

ORO GRIS

Corto documental, sobre la relación existente entre nuestro consumo tecnológico y la situación actual que viven las mujeres de la República Democrática del Congo.

"Primeros materiales para una teoría de la jovencita"

"Primeros materiales para una teoría de la jovencita"

“Nuestra disposición a deshacernos en relación con otros constituye la oportunidad de llegar a ser humanos . Que otro me deshaga es una necesidad primaria, una angustia, claro está, pero también una oportunidad: la de ser interpelada, reclamada, atada a lo que no soy, pero también movilizada, exhortada a actuar, interpelarme a mí misma en otro lugar y, de ese modo, abandonar el “yo” autosuficiente considerado como una especie de posesión.” Judith Butler ( Dar cuenta de sí mismo, violencia ética y responsabilidad )

Este libro de Acuarela Libros tiene la virtud de llegar en un momento idóneo. Si algo ha puesto en evidencia la crisis del capitalismo salvaje es lo que Richard Sennett vaticinaba en 1998 al final de La corrosión del carácter : "Un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón profunda para cuidarse entre sí no puede preservar por mucho tiempo su legitimidad".

Primeros materiales para UNA TEORÍA DE LA JOVENCITA es una crítica feroz de cómo un sistema basado en el mercado ha colonizado lo más íntimo e idiosincrásico del ser humano: la subjetividad, lo íntimo, las emociones, las pulsiones, el deseo singular, la misma capacidad de amar. El control de los ciudadanos ya no se ejerce desde un “afuera”, sino desde dentro de los propios seres humanos, que asumen el control de sí mismos para adaptarse a un deseo expropiado: la publicidad y la ciencia médica nos dicen en qué consiste biológica, genética y socialmente el amor, y el mercado nos lo vende para que lo consumamos. Se trata de la interiorización de la lógica capitalista en lo que parecía un reducto inconquistable de “autenticidad”, de rebelión contra el poder social.

La figura de “la Jovencita” encarna este deseo expropiado, alienado. A Tiqqun no le interesa describir quiénes son los sujetos que se adaptan a este modelo ideal de individuo, sino las prácticas que consisten en lo que ellos llaman el “proceso de jovencitización” o el convertirse en Jovencita: el deseo ensimismado, el deseo vacío, el deseo indiferente al otro, cuerpos reducidos a meros continentes que no conectan con su “intimidad” ni con la de otro. La Jovencita no está necesariamente adscrita a un cuerpo de mujer -aunque algunos de sus rasgos se asocien paradigmáticamente a la “feminidad” y por esto quizá sus autores hayan convenido en elegirla-, porque que todos somos consumidores de formas de vida atractivas (productos de marketing), nos obsesionamos por la juventud y la salud, nos esforzamos por adaptar el propio cuerpo a los cánones de belleza y a los usos amorosos de nuestra época, nos desvelamos por nuestra apariencia, odiamos la soledad y rechazamos lo que hay de trágico el ser humano (siempre hay que pensar positivamente), tememos al compromiso, pues esto implica la renuncia y el cierre de otras oportunidades, tememos el encuentro con lo diferente y singular (lo que no se adapta a la garantía de lo conocido), vivimos en la inmediatez y redefinición permanentes, etc.

Aunque el asunto de este libro tiene precedentes históricos (el análisis del narcisismo consumista y de la sociedad del espectáculo, la crítica feminista al poder que se extiende hasta lo privado), su interés o su novedad radica en que no es un ensayo sociológico al uso. Con un lenguaje abstracto entre lo poético y lo filosófico, que alterna el tono grave con el irónico y en ocasiones humorístico, no se propone analizar con detalle las condiciones sociales e históricas en que uno se convierte en un cuerpo-valor de cambio y tampoco sigue un discurso lineal. Escrito con citas dispersas de diversa procedencia (desde autores como Klossowski, Gombrowicz o Proust, hasta artículos de revistas femeninas, pasando por reflexiones de cosecha propia), configura una especie de prisma que desde sus distintas caras describe de forma sugerente cómo la Jovencita experimenta cotidianamente lo que los autores llaman la “nuda vida”: la vida vacía, la vida sin sentido porque nunca se compromete con nada, nunca se detiene auténticamente en nada fuera de sí misma .

La Jovencita es una “modesta empresa de depuración” de todo lo que no contribuye a la circulación del deseo mercantil vendible: la negatividad, la soledad, la enfermedad, la fealdad, el peligro, el compromiso, la muerte… Sin embargo, si, como afirman sus autores, “lo que le queda de humanidad es la causa de su sufrimiento” -una imperfección, por tanto, que también hay que erradicar-, ahí podría residir también la posibilidad de resistencia: “Sólo en el sufrimiento es amable la Jovencita. Salta a la vista aquí una potencia subversiva del trauma”. El sufrimiento puede interpretarse entonces como un síntoma de lo que no se adapta, aquello que “deshace” la fantasía de ser sujetos omnipotentes.

Cómo se convierte uno en objeto de deseo tiene que ver también con los “afectos estándar”, con lo que se supone que debemos sentir, cómo se supone que debemos preparar a nuestros cuerpos, moldearlos para que tengan una vida afectiva y sensual adecuada. Esta es, fundamentalmente, la segunda parte del libro titulada “Hombres-máquina: modo de empleo”, una ampliación del concepto de Jovencita. Los hombres-máquina son autómatas emocionales que responden al dictado de la nueva ciencia médica, de corte biologicista-determinista: “vosotros, vuestras alegrías y vuestras penas, vuestros recuerdos y vuestras ambiciones, vuestro sentido de l a identidad y del libre albedrí o, todo esto no es en realidad más que el comportamiento de una vasta reunión de células nerviosas y de las moléculas que están asociadas a ellas. Como habría podido formularlo la Alicia de Lewis Carrol: “¡usted no es más que un paquete de neuronas!” . Esta ideología científica dictamina que el amor es una “simple reacción química” y ofrece prótesis para nuestro s cuerpos desfalleciente s (como por ejemplo el viagra): “La humanidad futura debe ser funcional y funcionar en todos sus aspectos, incluso si a veces opone resistencia. Cada disfunción representa una falta de eficacia que debe ser corregida. Empalmarse cuando toca o desaparecer”.

Se trata de una ciencia médica que ha ocupado el lugar de la vieja moral para convertirse en un “moralismo fisiológico de masas”: “todos bellos, todos bio”. “El Biopoder está disponible en cremas, píldoras y aerosoles”. “He aquí el tiempo de la farmacología cosmética”. Es un deber moral estar sano, si uno no cuida de su cuerpo y enferma será porque lo habrá querido y deberá responsabilizarse individualmente de su enfermedad. De nuevo la ilusión del individuo autosuficiente y omnipotente que nos vende la publicidad (como si no nos enfermara el aire que respiramos, la comida que tomamos o los trabajos que desempeñamos). Sin duda, las nuevas reformas sanitarias irán por este camino, encarnando una suerte de “darwinismo social-mercantil” en el que sobrevivirán los fuertes. “Habrá de un lado la comunidad de «sanos» y del otro lado los «enfermos». Prestando atención al Nietzsche más dudoso, la primera huirá de la segunda como de la peste.”

Los cuerpos convertidos en mercancías, repite Tiqqun. El “yo” -afectos, pulsiones, deseos- considerado como propiedad, expuesto en un escaparate e intercambiado por otra “cosa” que conserve o aumente mi posesión. “El hombre convertido en cosa considera sus sensaciones con un curioso desapego: nada le pertenece exceptuando las cosas y solamente puede desear las cosas, o a los otros en la medida en que ellos mismos son cosas”. Sin embargo, lo que caracteriza la humanidad que hay en nosotros es la capacidad de que lo desconocido, de que lo otro, lo distinto, nos cuestione y nos “deshaga” -como dice Butler en la cita con la que comenzaba este texto-, con el riesgo, la angustia, el sufrimiento que eso implica para nuestro “yo soberano”, pero también como una oportunidad que nos moviliza, nos cuestiona y nos cambia.

Este ensayo es sobre todo una crítica a esas formas de vida sometidas, mecanizadas. Solo en las últimas páginas se hace un llamamiento a la emancipación de nuestros “cuerpos deseantes” para “comenzar a concebir la posibilidad de comunidades ”. “La comunidad (…) significa: realizar el potencial de insurrección y de invención de los mundos subyacentes a todo vínculo verdadero entre seres humanos”. Quizás lo que se echa de menos en el libro es el desarrollo de la idea de estas comunidades posibles, la descripción, en paralelo a la crítica de las figuras de la Jovencita o de los Hombres-máquina, de experiencias liberadoras de vínculo y deseo, de otras formas de relación entre los seres humanos, por eso el carácter de denuncia se hace, en ocasiones, difícil de asumir. No obstante, es precisamente la claridad con que perfila el comportamiento cotidiano de ese “estar en el mundo sin estar” (que por cotidiano pasa desapercibido, oculto bajo una “normalidad” acrítica) y la ligereza del discurso hecho a base de fragmentos lo que invita a seguir con la lectura y lo que constituye su mayor acierto.

Cada sociedad construye o perfila a los ciudadanos ideales capaces de vivir en ella ejerciendo una cantidad menor o mayor de violencia sobre los sujetos para que se adapten a ella. La violencia que se ejerce en la sociedad del “capitalismo cool” (como lo denominan algunos) no viene dada tanto por las armas o por la imposición de normas sociales represivas, como por la seducción. Si en el capitalismo de las finanzas es el valor abstracto el que se pone en circulación permanente y no tanto el dinero concreto y real que podemos contar en nuestros bolsillos, en las relaciones humanas los seres humanos solo lo son en tanto que portadores de una serie de valores que una sociedad basada en el consumo favorece y premia, cuerpos convertidos en monedas de cambio, todos iguales bajo la apariencia de “marcas distintas”. Ya no se trata solo de que consumamos un producto, sino de moldear nuestras emociones, nuestras reacciones, nuestras decisiones, codificándolas como “adecuadas” e “inadecuadas” para cosificarnos como formas de vida que, paradójicamente, se nos pretende vender. Pero cuando el sufrimiento que esa violencia silenciosa y cotidiana ejerce se hace insoportable, cuando escuchamos al ser humano que grita bajo esas “máscaras sin rostro”, que ya no quiere hablar más “a través de la voz de otros”, cuando la palabra y el cuerpo se reconcilian, ahí comienza la libertad.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=147808

Nieta flauta

Nieta flauta

 

Hace más de 150 días que un grupo de vecinas y vecinos de
Bellvitge decidió ocupar las instalaciones del Centro de Atención
Primaria de Rambla de la Marina como forma de protesta contra los
recortes sanitarios de la Generalitat de Catalunya. Desde entonces (28
de octubre de 2011) han pasado 5 meses y la ocupación continua:
asambleas, manifestaciones, caceroladas y convivencia.

http://misaludnoesunnegocio.net/multimedia.php?blog=6&p=8701&disp=single&more=1&c=1&tb=1&pb=1

29 M: Estamos de huelga

29 M: Estamos de huelga

Sigue el transcurso de la jornada:

En directo: Radio topo 101.8 de la FM, en las ondas zaragozanas

http://www.scoop.it/t/vada29m

Maternidad, paternidad y conciliación en la CAE

Maternidad, paternidad y conciliación en la CAE

Necesitamos una revolución ideológica, una revolución de la ideología de los roles actuales de género de nuestra cultu­ra, una revolución en los conceptos de la identidad de género. (…) La tendencia de los hombres a dejarse crecer el pelo y de las mujeres a llevar pantalones no significa que ambos estén abdicando de sus estereotipos de género. Sólo significa que los hombres se están dejando crecer el pelo y que las mujeres llevan pantalones.

Ann Oakley, Housewife


Maternidad, paternidad y conciliación en la CAE ¿Es el trabajo familiar un trabajo de mujeres?

Raquel Royo Prieto

http://www.emakunde.euskadi.net/u72-20010/es/contenidos/informacion/pub_publicaciones/es_def/adjuntos/6904-maternidad.pdf

 

INTRODUCCIÓN  

Mi madre no trabaja, contestó sin dudarlo una adolescente que entre­visté hace unos años. Ella se encarga del tema de la casa —continuó ex­plicándome— compra, cocina… todo, todo lo que se necesita en casa… lavar y planchar la ropa, fregar, cuidar a mis hermanos... Lo que te decía, como no trabaja, ella es la que se encarga de estas cosas.

Esto no sería más que una anécdota si no revelase el carácter marginal que tiene el trabajo doméstico y de cuidados en nuestra sociedad, en parte porque se considera un «trabajo de mujeres» (Coltrane, 2000: 1208-1209). Invisible y desprovisto de la consideración de auténtico trabajo (Giddens, 2002: 507-508), constituye una actividad que se encuentra entre los ni­veles más bajos de aprecio social. Sin embargo, la existencia humana no sólo depende de la producción material, sino de múltiples actividades ruti­narias que nos proporcionan alimento, vestido, protección y cuidado. Este trabajo, desempeñado generalmente en el marco de las familias, es tan im­portante para el bienestar y para la supervivencia de la sociedad como el trabajo remunerado de la economía de mercado. Por ello, en la era de la economía transnacional y de Internet:

 

El trabajo doméstico sigue siendo fundamental, aunque nunca haya sido concebido como trabajo o haya sido designado con «el trabajo del amor», que se hace, aparentemente, sin ningún desgaste personal. En realidad, ese tipo de trabajo doméstico, y su utilidad social es uno de los secretos mejores guardados de la sociedad (Subirats, 1993: 300-301).

Todas las personas —«nacidas de mujer», como dice Adrienne Rich—, compartimos la experiencia de haber sido cuidadas. El empresariado, la Administración y la Universidad a menudo olvidan esta realidad que en­vuelve nuestros recuerdos y marca nuestro presente, ya que, sin duda, no hubiéramos podido ser lo que somos sin el trabajo de quienes nos cuida­ron. Parte fundamental de nuestras vidas, el cuidado constituye el sustento de la vida humana y la condición de posibilidad de la sociedad misma y, por tanto, merece toda nuestra atención.

El hecho de que un trabajo imprescindible para vida, como el trabajo reproductivo1, ni siquiera se identifique como trabajo no es en modo al­guno casual. Conviene recordar que los conceptos que manejamos en la vida cotidiana —y en las Ciencias Sociales— no son meras definiciones neutras que reflejan la realidad como si de un espejo se tratase. Al con­trario, los conceptos son constructos sociales e históricos. Profundicemos un momento en el alcance de esta afirmación. En primer lugar, si los con­ceptos son construcciones no podemos referirnos a ellos como si fueran concepciones naturales e inmutables, antes bien, se trata de nociones no exentas de arbitrariedad. En segundo lugar, el origen de tales construccio­nes es social, es decir, tienen un significado más o menos compartido por los individuos de una determinada sociedad. En tercer lugar, los concep­tos son históricos en un doble sentido. Por un lado, se han gestado y han evolucionado a lo largo de la historia y, por otro, poseen un determinado significado en un momento histórico concreto.

Existe un cuarto elemento implícito, ya que estas construcciones con­ceptuales no se han producido en un vacío, sino en un contexto sociohis­tórico atravesado por el poder y, por tanto, los conceptos creados están modelados desde ese poder o status quo. Sin embargo, esto no siempre es fácil de detectar en la vida cotidiana ni en el ámbito científico, ya que un mecanismo típico de las ideologías hegemónicas en Occidente consiste en presentar como naturales las relaciones sociales de poder (Osborne, 1993: 73), y esto es especialmente relevante al tratar sobre las relaciones de género y, concretamente, sobre conceptos que han sido tan naturaliza­dos como «lo doméstico» y «la maternidad». De esta forma se induce a

1 El trabajo reproductivo comprende el conjunto de trabajos domésticos y de cuidados necesarios para el mantenimiento de las personas.

 

pensar que la feminidad y la masculinidad, la maternidad o la paternidad es algo dado, cuando en realidad lo que es deseable en una mujer o un hombre, en una madre o un padre varía considerablemente según la socie­dad y el momento histórico.

Por tanto, para abordar el estudio del trabajo familiar es importante comprender que los conceptos con los que pensamos en él —la materni­dad, la paternidad, lo doméstico, el trabajo, etc.— son en sí mismas cons­trucciones culturales e ideológicas, atravesadas por el poder y producto de un determinado desarrollo histórico. En concreto, las concepciones que acabamos de señalar nos remiten a la división tradicional del trabajo, se­gún la cual a las mujeres se les atribuye el trabajo reproductivo, es decir, el trabajo doméstico y la crianza, mientras que a los hombres les corres­ponde la provisión económica de la familia y el ejercicio de la autoridad. Este modelo, al que solemos denominar «la familia tradicional», no cons­tituye una categoría universal y transhistórica, sino que alude a una forma específica y unívoca de relaciones de género que se impuso en la última fase de la industrialización2. Así, de acuerdo con el ideal victoriano de las esferas separadas, el mundo exterior es «masculino» y el doméstico, «femenino», tal y como corresponde a las características esencialmente distintas, contrapuestas y complementarias que se suponen en mujeres y hombres. En este esquema, la mujer, esposa y madre, es el ángel del ho­gar, el eje de la familia y la guardiana de las buenas costumbres; en defi­nitiva, un ser doméstico, delicado, dependiente de la protección de un pa­dre o un marido (McDougall, 1984: 91) que se considera, además, como ser asexual, siendo su impulso a la maternidad análogo al impulso sexual del varón.

Los hombres, por su parte, «son quienes trabajan» para sostener a la familia3. En este sentido, durante la industrialización no sólo se configu­ra la dicotomía entre el ámbito público y el doméstico, sino que se gesta el concepto de trabajo y se equipara a empleo (Carrasco y Mayordomo, 2000: 102) —es decir, a la actividad pública, definida, considerada social­mente útil, que obtiene una remuneración medible y optimizable (Gorz, 1997: 26, 36)—. Tal y como señala Gorz:

2 El modelo de marido proveedor y de mujer como guardiana moral no se perfiló de forma clara hasta el siglo XIX (Scott y Tilly, 1984: 58).

3 Aunque numerosas mujeres de clase baja continuaron trabajando para garantizar su supervivencia y la de sus familias —siendo fundamental su contribución económica—, su papel principal socialmente definido se circunscribía a las funciones propias de su sexo. En este sentido, conviene destacar que, a pesar de que la doctrina de las esferas separadas caló en la clase baja, lo hizo más como un ideal o una aspiración que como una realidad (Coontz, 2005: 168-169), ya que estas mujeres traspasaban la frontera entre la esfera pú­blica y privada.

 

Lo que nosotros llamamos trabajo es una invención de la moderni­dad. La forma en que lo conocemos, lo practicamos y lo situamos en el centro de la vida individual y social fue inventada y luego generalizada con el industrialismo (Gorz, 1997: 25).

De esta forma, el hogar y la maternidad se configuran como refe­rente fundamental de la feminidad —y el trabajo doméstico como un «no-trabajo»—, mientras el trabajo definido como empleo adquiere una posición central en el orden social y en la identidad de la mayoría de los hombres, a la vez que el lugar en el que trabajan se convierte en el ámbito más relevante para la integración social.

Actualmente la doctrina de las esferas separadas está puesta en cues­tión por la incorporación masiva de las mujeres al ámbito laboral, pero pervive en el mundo de las creencias y valores socialmente compartidos donde los diversos roles, aptitudes y espacios se atribuyen a hombres y a mujeres. Más que cualquier otra creencia, la asignación de los espa­cios público y doméstico a unos y a otras está íntimamente vinculada a las identidades de género, es decir, a lo que significa ser un hombre o una mujer en nuestra sociedad. En palabras de Coltrane:

Se espera que las mujeres amables y delicadas permanezcan en el hogar para cuidar a la prole y a la familia, permitiendo a los hombres valientes y agresivos aventurarse en los mundos competitivos del traba­jo, la política y la guerra (Coltrane, 1996: 25).

A pesar de la obtención del derecho al sufragio femenino y del acceso masivo de las mujeres al empleo y a la educación en las sociedades euro­peas, en el siglo XXI —considerado por Camps el siglo de las mujeres— la responsabilidad de las tareas domésticas y el cuidado continúa recayen­do en ellas y esta desigualdad en el ámbito privado constituye uno de los obstáculos fundamentales en el avance hacia una sociedad sin discrimina­ción de género.

Este camino hacia una sociedad igualitaria supone vencer los meca­nismos —muchas veces ocultos— de reproducción de la desigualdad. Para ello hay que desemascarar esas dinámicas ancladas en el viejo orden doméstico y arrojar luz sobre nuevas formas de gestionar el trabajo del hogar: prácticas que desobedecen los mandatos del género y que pueden contribuir a paliar la falta de modelos que existe en el camino hacia fami­lias, maternidades y paternidades igualitarias. Este ejercicio de decons­truir las prácticas cotidianas, de preguntarse sobre aspectos que integran «el sentido común» que rara vez se cuestiona, supone sumergirse en la compleja realidad de las personas que encarnan dichas prácticas, para lo que es fundamental algo que, en ocasiones, corremos el riesgo de olvidar en la investigación social y que no es otra cosa que escuchar a la gente y comprender su perspectiva.

 

Las páginas siguientes recogen una aproximación a la realidad par­ticular y cotidiana de las madres y padres que nos han abierto la puerta de sus hogares y nos han dejado husmear e indagar en su día a día y en sus vivencias4. Nuestra andadura comienza analizando los significados cultu­rales de la maternidad y la paternidad, y la desigual dedicación de mujeres y hombres al trabajo reproductivo, para después adentrarnos en las expli­caciones que se han ido dando a esta pauta desigual desde la Sociología y en el significado económico y político de este tipo de trabajo.

A continuación, nos aproximamos a la reproducción social desde la experiencia particular de las personas consultadas, explorando aspectos como la atribución de responsabilidades en el cuidado y la educación o las creencias y concepciones de las personas entrevistadas con relación a la maternidad y paternidad, lo que nos ha permitido elaborar una serie de modelos con relación a la maternidad y a la paternidad en parejas de doble ingreso.

Posteriormente, nos acercamos al mundo del empleo y a la concilia­ción de la vida laboral con la vida privada, una problemática social que ha adquirido una creciente relevancia en el discurso público, ocupándo­nos, entre otros aspectos, de cómo las personas consultadas se enfren­tan cotidianamente a la necesidad de compatibilizar dos mundos con­trapuestos: familia y empleo, dando voz a sus estrategias, dificultades y opiniones.

Este viaje nos ha situado ante permanencias enquistadas —y refor­mulaciones— del «viejo orden doméstico», pero también ante nuevos modelos de maternidad y paternidad que cuestionan los patrones tradi­cionales heredados. El conocimiento de estos mecanismos de re-creación de la desigualdad y de estrategias para su subversión resulta fundamen­tal para avanzar hacia una sociedad sin discriminación de género, con un horizonte abierto a la vivencia de maternidades y paternidades más igua­litarias.

4 La entrevista en profundidad nos ha permitido acercarnos a la vida cotidiana de cin­cuenta y dos personas que residen con su pareja y su prole en alguna localidad de la Comu­nidad Autónoma de Euskadi (CAE), analizado en profundidad su conducta, discurso, per­cepciones, actitudes y vivencias relacionados con el cuidado, la maternidad y la paternidad, y la forma en que concilian —o no— su vida personal

¿Qué ocurrió en Islandia? ¿Qué ha ocurrido en estos tres años para que surja, de las cenizas del desastre económico, una construcción tan extravagante?

¿Qué ocurrió en Islandia? ¿Qué ha ocurrido en estos tres años para que surja, de las cenizas del desastre económico, una construcción tan extravagante?

"La testosterona de sus banqueros y sus bravuconadas económicas hicieron caer a Islandia./ Las mujeres se han hecho cargo de la isla y han puesto en valor un concepto:sostenibilidad."

Lo que ha ocurrido es que las mujeres se han hecho cargo del país y lo han arreglado. El primer auditorio nacional de conciertos en la historia de Islandia, donde la compañía nacional de ópera representa en estos días, con el aforo completo, La Bohème de Puccini, es la encarnación del cambio que se ha vivido. Porque nos dice que Islandia no se hundió, que el país ha vuelto a levantarse; y porque la persona que decidió construirlo o, más bien (y con algo más de polémica), no interrumpir su construcción después del crash financiero, fue una mujer.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/09/actualidad/1331323885_752952.html

[mani] Diya Internacional d’a Muller

Desde Febrero Feminista os animamos a participar dentro del bloque crítico antipatriarcal, organizado por colectivos, organizaciones y personas feministas, de la manifestación que tendrá lugar esta misma tarde, de jueves 8 de marzo, en Zaragoza. La convocatoria tiene salida en la plaza San Miguel a las 19.30 horas.

Comunicado de Febrero Feminista

Al igual que las bollotransputas de Sol estamos más que indignadas, estamos cabreadas, enrabietadas, encabritadas, espantadas y soliviantadas… estamos hasta las tetas de tantas hipotecas, hasta los ovarios de contratos precarios y la reforma laboral nos provoca taquicardia vaginal.

Por eso hoy, 8 de marzo, día Internacional de la Mujer, puesto que las calles y las plazas también son nuestras, las putas, las precarias, las bollos, las trans, las maricas, las currelas, las migrantes, las paradas… nos hemos armado con boas moradas, delantales rosas, volantes,  ponchos, tacones, palestinos, minifaldas… para salir a la calle y gritar: crisis total al sistema patriarcal!!!!!!!!!!!

Y lo hacemos de forma autónoma, fuera de las instituciones, que actúan al margen de la cotidianidad, cuyos intereses están desligados de los nuestros y en las cuales no estamos representadas. Y lo hacemos en un ambiente festivo, entre bailes, cantes, gritos, música, risas, miradas de complicidad……..

Queremos integrar las luchas y experiencias de vida de miles de activistas y militantes, desde las guerrilleras latino-americanas, a las trabajadoras de las fábricas, las madres de la Plaza de Mayo, las activistas saharauis, las luchadoras por la reforma agraria del MST, las empleadas domésticas y las defensoras de los derechos de las putas, entre otras, hasta una lucha sin miedo a la felicidad, sin miedo al placer. Sin miedo a luchar por una revolución, que deberá ser social, sexual y cultural, haciendo hincapié en el machismo invisible, en el sexismo benévolo, en las pequeñas tiranías, en el terrorismo íntimo, en la violencia blanda. Esos micromachismos tan extendidos en nuestros grupos sociales. Aquellos comportamientos de dominio sutiles, reiterativos y casi invisibles, comportamientos sexistas que continúan legitimados por la vieja y aún presente autoridad sobre las mujeres y cualquier otro cuerpo que sufre discriminación sexual por situarse fuera de la heteronorma.

Venimos dispuestas a liberar espacios, a agenciarnos de las calles y de las plazas. Porque somos rebeldes e insaciables, hambrientas de una revolución que será Transfeminista o no será. Cogemos nuestros cuerpos y nuestras bicicletas para enfrentarnos al sistema machista que todo lo atraviesa. Nos armamos con tijeras para cortar los corsés que el heterosexismo nos ha generado. Cogemos botes de pintura para señalarte a ti, agresor. Estamos cabreadas y pintamos las paredes contra el patriarcado. Que os quede claro, ninguna agresión sin respuesta.

Por todo ello, no preguntamos, no pedimos permisos. Salimos y actuamos. Si no te gusta, te apartas. Si no entiendes, lee, nosotras no vamos a enseñarte, vamos a confrontarte. Porque el machismo nos toca y nos atraviesa. Y no callamos. Gritamos y luchamos contra las estructuras de dominación. Ante cualquier agresión sexista, autodefensa feminista!

¿Nos oyes? “Somos muchas, somos tantas… somos cada vez mas”

Yo soy mía. Furas y felices, la calle, la noche y la revolución también son nuestras!!!!!!!

La lucha continúa, tijeras para todaaaaaaaassssss!!!!!!

feliz 8 de marzo

feliz 8 de marzo

Febrero Feminista Fest: Si no puedo bailar, no me interesa tu revolución

Febrero Feminista Fest: Si no puedo bailar, no me interesa tu revolución

Hoy sábado 3 de marzo, desde las 21.00 horas en el CSO Kike Mur, tendrá lugar la segunda edición del Febrero Feminista Fest “Si no puedo bailar , no me interesa tu revolución”, organizado por Febrero Feminista.

Con las actuaciones de Julieta La Chula Potra (rap Iruñea), Dj Bárbara Gartland y Dj Chic.

La Chula Potra, indígena baska anarkista. No sé muy bien cual es mi identidad artística, porque siempre ando en el territorio en creación que existe entre los mundos, la frontera. No me siento dentro del hip-hop, pero vi con mis ojos como empezó todo a principios de los ochenta. Mis conciertos no son conciertos, por que yo no sé cantar, sin embargo la gente baila. Yo no quiero grabar discos. Con este rollo del rap lo único que quiero conseguir para mí es el AMOR. Mis letras son optimistas, espirituales, no me va el rollo de que este mundo es una mierda porque creo en la fuerza de las imágenes que nos construimos dentro. A veces pienso que hago haciendo esto cuando debiera estar con un trabajo fijo, una pareja estable y de finde con mis hijos en la Warner, otras creo que soy el espíritu de una pantera negra en el Nueva York Funk que se reencarnó en mi para que diera caña al Imperio desde el reducto europeo basko, y que de ella me quedó el ritmo, el amor a Africa, y la conciencia política. Me siento libre, pero tengo miles de nudos a mi gente y a mi tierra. Cuando me subo a un escenario siempre monto un mitín, pero mi espectáculo es circense. Mi lugar natural son gaztetxes, plazas diminutas, calles cortadas por el pueblo, las radios libres, lugares malditos que también pertenecen a la frontera que existe entre el Sistema y la Selva interna que tod@s, todavía, llevamos dentro. En realidad lo que me ha hecho llegar hasta este punto de mi existencia es mi VOLUNTAD, e invito a cualquiera que lea esto a que haga lo mismo: Seguir unicamente los caminos que le marque su conciencia.

[Programación completa de Febrero Feminista II aquí.]

Febrero Feminista
blog: http://febrerofeminista.noblezabaturra.org
facebook: https://www.facebook.com/people/Febrero-Feminista/100003175190618
twitter: https://twitter.com/#!/FFeminista

Mundialitas III

Mundialitas III

Abrid escuelas y se cerrarán cárceles

Abrid escuelas y se cerrarán cárceles

Frente a la política de recortes educativos e incremento de cuerpos represivos del Estado,  Concepción Arenal.

Primera semana de Febrero Feminista II

Primera semana de Febrero Feminista II

Un año después de generar una primera matriz de feminismos autónomos en la ciudad de Zaragoza volvemos de nuevo con la segunda edición del Febrero Feminista.

Hemos seguido colaborando durante el año, organizando presentaciones y charlas, entre ellas un taller de feminismo para principiantes y otro de lenguaje no sexista. ¡Hasta la volvimos a liar con Mundialitas II en verano!.

En noviembre ya no nos podíamos aguantar más: “¡Queremos más Febrero Feminista!”, nos dijimos unas a otras. Nos pusimos manos a la obra.

Tras meses de trabajo aquí estamos de nuevo, las migrantes, las trans, las indepes, las okupas, las antifas, las otras… En definitiva, chicas de colectivos feministas de la ciudad: las del 8, Etal, A Clau Roya y Towanda; otras que en su día formaron parte de otros colectivos, como Ruda, Lisístrata y Mujeres Preokupando; y otras que de forma individual nos estamos acercando al feminismo activamente desde la curiosidad.

Más cañeras, porque nos han pasado muchas cosas este 2011, como a vosotras. Acampadas, okupaciones, acciones, relaciones, cuidados, investigaciones, viajes, ponencias, redes, evaluaciones, vermús, asambleas…

Más conscientes, porque empezamos a identificar de forma colectiva ese machismo que nos pincha y nos atraviesa para hacerle frente y sacarlo de nuestras vidas.

Más productivas, porque las ganas de multiplicar no nos caben en un mes (¡febrero no basta!), lo que nos lleva a plantearnos nuevas estrategias para seguir trabajando nuestros intereses más allá de las jornadas.

Os presentamos las actividades de la primera semana del Febrero Feminista II.

- Viernes 3 de febrero, en la AV Arrebato, a las 20h. Borina debantadera. Fiesta de presentación del FF II. con las actuaciones de La Otra (cantautora Madrid), Acción poética con Las Hunas y Musicalmente y con las DJ’s Hidden y Moñas. 3 euros. 

- Sábado 4 de febrero, a las 19h en el CSO Kike Mur: Charrada: Memoria, feminismo y derecho con María Rosón (Memoria histórica feminista) y Raquel Lucas Platero (Memoria histórica LGTBQI). 

- Domingo 5 de febrero, a las 13h en Treziclo. Socalce (vermut) transfeminista y vegano.

- Domingo 5 de febrero, a las 20h en la Vía Láctea. Proyección de Fake Orgasm, de Jo Sol.

¡¡Os esperamos!!


Visita:http://febrerofeminista.noblezabaturra.org/primera-semana-de-febrero-feminista-ii/

Pequeñas intuiciones para una ecología libertaria del amor libre

Pequeñas intuiciones para una ecología libertaria del amor libre

Volver a Leonor Silvestri Leonor Silvestri

http://www.mujerpalabra.net/creadoras/leonorsilvestri/pequenyasintuiciones_amorlibre.htm

I

Como atorrantas orgullosas creemos que el sexo y el amor sexual son fuerzas fundamentales, actividades con el potencial de fortalecer los vínculos, mejorar nuestras vidas, abrir la consciencia del espíritu, incluso cambiar el mundo.

Como atorrantas creemos que cada relación sexual consentida tiene el potencial, y que cada camino erótico, conscientemente elegido y seguido a consciencia, puede ser una fuerza positiva creativa en las vidas de los individuos y sus ecosistemas.

Pensamos como los filántropos acerca de su dinero: tenemos mucho amor y queremos compartirlo, porque nos hace felices compartir el sexo, hace que el mundo sea un lugar más excitante.

II

Somos aventureras y nos preguntamos ¿Acaso tener menos sexo y con menos personas es más virtuoso que tener mucho con muchas? Nuestra ética atorranta no se mide por el número de personas con las que hemos tenido sexo, sino por el respeto y el cuidado con la que las hemos tratado y nos hemos dejado tratar. Nos juzgamos a nosotras mismas por nuestros intentos (muchos fallidos) de vivir hoy de una manera más ética, menos esencial, y más libre.

III

La economía que mueve al mundo nos hace creer que no hay suficiente para todas. Nos hace creer que si algo es muy bueno —como el sexo con alguien— debo conservarlo solo para mí porque luego no habrá más. Que si comparto lo que tengo, me resto algo en mi economía individual.

Nosotras las atorrantas sabemos poco de economía, pero tenemos intuiciones. Suponemos que más sexo puede brindar más sexo, suponemos que más sexo puede brindar más conexiones, más cobertura emocional, más amistades. "Puede" viene a significar "tiene el potencial de".

Nosotras las atorrantas creemos en una economía que sea holística y ecológica, una ecología sexual colectivista, del compartir los cuerpos y los sentidos, como deseo positivo y opuesto a esta economía imperante de la hambruna de la monogamia y del miedo.

Nuestra economía se mueve por afinidades… El mundo y la vida en él tiene el potencial para que podamos construir múltiples compañías, compañeras, y acompañantes. Un bosque de fluidos palpitantes porque tenemos como trans-humanas la capacidad para que haya suficiente sexo, afinidad, apoyo mutuo, contención y nutrientes alrededor de nuestro suelo fértil que devengan relaciones afectivas relevantes.

Las relaciones afectivas y las sexuales no son balances de contabilidad: no hay debe, no hay haber, no se pasan bienes de una columna a la otra. Es solo recordar lo que sí obtenemos en la ecología de la botánica afectiva que entablamos con esos seres con quienes nos estrechamos. Recordemos lo conmovedor del encuentro afectivo entre los seres y tratemos de amar a alguien más.

IV

Vivimos en una cultura que aún hoy considera aceptable un crimen por pasión (es decir asesinar a alguien por celos), que acepta como causal de divorcio que alguien haya obtenido placer sexual fuera de un vínculo de pareja con una moral propiamente de la Inquisición. Castigamos con duras penas a quien se le haya ocurrido delinquir despertando la más mínima inseguridad o celos dentro nuestro. Abandonamos hogares, rompemos fotos, tiramos alianzas. Y esto no es algo que le pasa al pequeño-burgués solamente.

Por otra parte, por amor prometemos mentiras, mentimos situaciones, tergiversamos hechos, vivimos en el engaño, falseamos datos. Por amor y por miedo a la soledad, y al abandono y al castigo vivimos presas.

V

Pero la monogamia no es la cura ni para los celos ni para la inseguridad. ¿Quién no sintió celos de que alguien amado juegue mucho en la computadora, vea una película a solas, o hable mucho por teléfono?

La territorialidad sexual es otra norma social a la cual le oponemos la alegría del compartir y regalarnos, puro potlatch.

Sin embargo, no somos valiosas piezas de propiedad. Nuestros celos se combaten con la misma ferocidad que combatimos al Estado y todos sus aparatos represivos como el género, la familia, la escuela, las cárceles, y la policía.

VI

Las razones para tener sexo con muchas personas, hasta incluso tratar de llevar adelante muchas relaciones amorosas simultáneas, son varias:

– Hay distintos tonos y matices de intimidad.
– Hay prácticas sexuales que placen a algunas pero no a otras personas.
– Hay necesidades sexuales y físicas que no todas las personas pueden o desean llevar adelante.
– Hay deseos sexuales sin intentos amatorios o amorosos constantes.
– Hay deseos sexuales con diferentes géneros que no pueden ser subsumidos a la especificidad de un solo cuerpo.
– Hay deseos sexuales con grupos.

Por eso, ¿no es acaso no solo imposible sino también cruel demandarle a una sola persona que cumpla entonces con todo esto? Frente a esos múltiples placeres creemos en nuestro derecho a encontrar múltiples partenaires con quien entablar vínculos éticos libertarios. Otro mundo es posible.

VII

Reclamamos también nuestro derecho a ser solas y volver a ser amicae, amigas sexuales, amigas para el amor, amiga para los placeres, y para la conexión íntima y profunda del cuerpo. Y tener el potencial de ser muchas otras cosas, compañeras de lucha, de camino, de andanzas, de aventuras, de carrete…

Ser sola no es ser soltera, ni una condición temporal entre parejas, no es un periodo de sanación frente a una ruptura traumática.

Ser sola es una manera de vivir, una elección, y una forma de construirnos para no tratar de encajar mejor en la vida de nadie. Significa aprender a vivir con una misma, y disfrutarlo.

Nuestra relación y nuestra amistad con nosotras mismas es para toda la vida, hasta que decidamos que nuestro tiempo llegó o hasta que ese tiempo llegue efectivamente. Ser sola y amar no es excluyente, sino la oportunidad de construirnos íntimamente y de trabajar por nuestro propio cambio.

Vivimos en esta cultura que segrega, margina y señala a quien elige la aventura de la soledad, de la asociación libre por afinidad, de la espontaneidad. Creemos que si ser sola no fuera un estigma, la pareja no se desarrollaría como la "opción ideal", infinitamente sobrevalorada, tabla de salvación frente a la angustia, al descontento, y las neurosis del capitalismo.

Ser sola podría permitir, aunque parezca paradójico, el desarrollo de ecologías impensables hoy, inclasificables, múltiples formas de cariño, cuidados, y vinculaciones que hoy no podemos ni imaginar…

Ser solas es devenir lobos, es moverse en manada, ser cazadoras, disfrutar de la noche y de la mañana, es poder desear y amar incluso a quienes son diametralmente distintas a nosotras, con la libertad de poder disfrutarlas, evitando el gran mito de la completitud.

Ser sola es poder generar sexualidad con las amistades sin que se vuelvan vínculos posesivos donde se promete y se promete y se promete para no perder al ser amado. Es vivir, fundamentalmente vivir, en el abismo del riesgo. Es enriquecernos con conocimientos ajenos.

VIII

Las solas debemos recordar, y debemos recordarle a quienes nos aman o disfrutan de la sexualidad con nosotras que:

– Merecemos ser escuchadas y atendidas y respetadas y asistidas en nuestros sentimientos. No somos ciudadanas de segunda del afecto frente a "los grandes amores".
– Merecemos poder pedir lo que necesitamos aunque la persona a la quien le pidamos no pueda (que no es lo mismo que no quiera) dárnoslo.
– Merecemos ser honradas en nuestros acuerdos y nuestros planes.
– Merecemos que se nos cuide si estamos enfermas, que se nos quiera, que se nos atienda si tenemos una emergencia, que se nos cuide si no podemos hacerlo solas, como las amigas se atienden las unas a las otras.
– Merecemos ser incluidas y tenidas en cuenta en cualquier ecología donde nuestras amantes se encuentren. No somos un secretito sucio.
– Merecemos no ser consideradas un problema.
– Merecemos ser apreciadas y respetadas, y ser amigablemente bienvenidas.
– Merecemos no ser consideradas invulnerables.
– Merecemos ser iguales en nuestra ecología personal y en nuestro bienestar emocional a las demás personas, aunque no queramos ser la pareja de nuestras amantes, aunque nuestras amantes tengan una pareja. Una pareja (más allá de lo que creamos de ella) no debería ser nunca una jerarquía donde se asientan privilegios frente a otras personas.

Y la verdad es que todas todas todas las personas con las que decidimos involucrarnos sexual y afectivamente nos merecemos esto.

IX

Deseamos que nuestras amantes tomen juntas el desayuno, que sean amigas, que se conviertan amantes. Ese es nuestro ideal y como todo ideal, creemos que es materialmente realizable aquí y ahora.

Nuestras amantes tienen mucho en común, ¿por qué no pueden compartirse, y compartirlo? Ser amantes mutuas fortalece las posibilidades de crecer y desarrollarnos en manadas. De abandonar el binomio macho/hembra, la parejita, la monogamia que constriñe los sueños y los deseos, y animarse a la aventura de a muchas. Las redes afectivas se expanden y en algo recuerdan a nuevas formas tribales de amor y apoyo mutuo.

Si nos tratamos entre amantes como amigas, y permitimos que nuestros amores y nuestras amantes, nuestras afines y nuestros apoyos en la vida tomen la forma que la espontaneidad les dicte en vez de aquellas normas sociales que forzamos en ellas, nuestros vínculos se acrecentarán. Seremos más prosperas afectivamente. Y menos temerosas de la soledad.

No debería ser raro que entre afines nos gusten las mismas personas, o por lo menos no nos resulten amenazantes, o espeluznantes. Si acaso este fuera el caso, y la amante de mi amante me resultara un ser insoportable por razones de peso es momento de replantearse esa afinidad. Y variar.

X

La recompensa por la abolición de celos, envidias e inseguridades contra nuestras amigas-amantes y sus amigas-amantes será nuestra propia libertad sexual. Libertad sexual que encontrará su propia gimnasia y agilidad con quienes deseemos correr mucho tiempo juntas. Esas personas a las que deseamos hoy tan cerca nuestro como el primer día, con ésas estableceremos redefiniciones, resignificaciones y resemantizaciones mutantes a lo largo de nuestro tiempo de vida (Aetatis brevis tempus Satis longum ad bene vivendum est).

No nacemos grandes amantes libertarias, nos convertimos, devenimos. Y desaprender los celos, y las inseguridades es, como todo entrenamiento, una tarea dura que demanda disciplina, como toda gimnástica, o tecnología del Yo.

XI

Ni los celos ni las inseguridades son crímenes, o sucios secretos a esconder como ropa sucia. No hay por que negar que los tenemos del mismo modo que no hay por que negar que se nos ha biopoliticamente asignado a un sexo/género. Pero todo —menos la muerte— se puede des-hacer. La experiencia del dolor romántico que deviene libertad sexual y afinidad afectiva no es del orden moral: nadie puede acusarnos de "esto está bien" o "esto está mal". Más aun, aquella que sienta dolor (devenir/modificarse/mutar duele) que se trate indulgentemente. Las varas y los azotes para las prácticas consensuadas de los juegos sexuales llamados S/M, no para la gimnasia del devenir amantes libertarias.

XII

Sin embargo, quien tenga el compromiso de modificarse en lo amatorio debe mirar de frente a los dioses, osar. ¿Qué imagen es la que nos asusta más? Poder verla en toda su dimensión para alejar al fantasma. ¿Tiene un nombre? ¿Se llama soledad? ¿Belleza? ¿Juventud?

Poder invocar la imagen que concita el odio pasional, traerla y amigarse con ella —hasta, quién sabe, podríamos masturbarnos pensando en esa imagen— es nuestro deseo.

XIII

Aprendamos a disculpar, no cristianamente, sino libertariamente, nuestros desaciertos para volver a empezar. Al fin de cuentas somos solo principiantes en el mar de los sargazos.

Quizás la única manera de poder construir nuestra propia homeostasis sea cruzar los límites, desestabilizarnos. Con pequeños pasos, el dolor de la mutación puede ser mínimo: ninguna bailarina elonga en frío, ninguna elonga lo mismo al comienzo de una práctica que al estar ya mas avezada en su ejercicio.

No estamos diciendo reformismo, sino cuidados mutuos, afectividades, y afinidades. La aspiración no es la reforma, no es poder alcanzar "yo no pregunto, vos no me contás", sino poder llegar a la colectivización de nuestro propio cuerpo.

XIV

Un ejercicio: dejar de pensar psiconalíticamente: lo que no está, lo que me falta, lo que se fue a otra parte. Oponerle a ese pesimismo un deseo activo, un optimismo de la voluntad: lo que si está, lo que si viene, la energía que me envuelve.

XV

Es esforzado. Lo sabemos. Pero la monogamia lo es más y brinda mucho menos. Nuestra aspiración: emanciparse del concepto propietario sobre otros seres y sus cuerpos, y eso incluye no solo animales y ecosistemas, sino la biología de los vínculos sexuales y por afinidad. Pero somos capaces de enfrentar nuestros temores, y desaprender lo aprendido, somos capaces de administrar nuestras emociones en una ecología vital de disfrute y proliferación. Difundamos el mensaje, y repitámonoslo cuando el pánico nos quiera capturar: Somos capaces, somos potentes.

XVI

El amor es algo que también experimentamos en situaciones donde no hay otro ser humano. ¿Quién no sintió que se le cortaba el aire y tenía palpitaciones frente a la belleza del mar despejado de turistas en una playa desierta? ¿O en la cima de una montaña desde donde vemos un bosque y a la cual nos ha costado ascender? ¿O frente a un plato de comida que nosotras mismas cocinamos y nos salió bien? ¿Frente a palabras escritas y que juzgamos acertadas en un poema, una carta o un ensayo? ¿O ante la insurrección popular? ¿Acaso no sentimos gran amor ante gestos de amorosidad de extrañas y extraños? Alguien que nos indica y nos ayuda a llegar a un sitio en una ciudad que no conocemos. Alguien que nos hace compañía compartiendo su libro en un viaje. Alguien que parte su comida o comparte lo que tiene. Y en estos momentos de amor y profunda intimidad no existe desesperación, ni deseo basado en la ausencia, ni compañía que sea un remedio contra la soledad. Porque ni la soledad y el miedo que concita son buenas compañías a la hora de elegir acompañantes.

XVII

¿Y si fallamos? Fallamos. Nada pasa. Volveremos a intentar. Nuestras derrotas no nos demuestran equivocadas. Y el dolor por el fracaso amoroso duele, y cala hondo, su herida no cicatriza pronto. Pero cicatriza, y del dolor de un desenlace amoroso que no deseábamos puede resurgir una nueva amistad de otro tipo. Porque esa persona con la que nos relacionábamos de determinada manera y con quien ahora es menester relacionarse de determinada otra –excepto en casos de violencia- sigue siendo la misma persona con quien teníamos comprometido el corazón. ¿Por qué entonces dejar de quererla.

mujer bonita

mujer bonita

Técnicas de masturbación femenina

Vídeo sobre masturbación femenina, realizado por tres alumnas de Grado de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos. 2011.