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Pequeñas intuiciones para una ecología libertaria del amor libre

por autora: lasdel8 el Miércoles, 25 de Enero de 2012 20:31, en Sesos revueltos

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http://www.mujerpalabra.net/creadoras/leonorsilvestri/pequenyasintuiciones_amorlibre.htm

I

Como atorrantas orgullosas creemos que el sexo y el amor sexual son fuerzas fundamentales, actividades con el potencial de fortalecer los vínculos, mejorar nuestras vidas, abrir la consciencia del espíritu, incluso cambiar el mundo.

Como atorrantas creemos que cada relación sexual consentida tiene el potencial, y que cada camino erótico, conscientemente elegido y seguido a consciencia, puede ser una fuerza positiva creativa en las vidas de los individuos y sus ecosistemas.

Pensamos como los filántropos acerca de su dinero: tenemos mucho amor y queremos compartirlo, porque nos hace felices compartir el sexo, hace que el mundo sea un lugar más excitante.

II

Somos aventureras y nos preguntamos ¿Acaso tener menos sexo y con menos personas es más virtuoso que tener mucho con muchas? Nuestra ética atorranta no se mide por el número de personas con las que hemos tenido sexo, sino por el respeto y el cuidado con la que las hemos tratado y nos hemos dejado tratar. Nos juzgamos a nosotras mismas por nuestros intentos (muchos fallidos) de vivir hoy de una manera más ética, menos esencial, y más libre.

III

La economía que mueve al mundo nos hace creer que no hay suficiente para todas. Nos hace creer que si algo es muy bueno —como el sexo con alguien— debo conservarlo solo para mí porque luego no habrá más. Que si comparto lo que tengo, me resto algo en mi economía individual.

Nosotras las atorrantas sabemos poco de economía, pero tenemos intuiciones. Suponemos que más sexo puede brindar más sexo, suponemos que más sexo puede brindar más conexiones, más cobertura emocional, más amistades. "Puede" viene a significar "tiene el potencial de".

Nosotras las atorrantas creemos en una economía que sea holística y ecológica, una ecología sexual colectivista, del compartir los cuerpos y los sentidos, como deseo positivo y opuesto a esta economía imperante de la hambruna de la monogamia y del miedo.

Nuestra economía se mueve por afinidades… El mundo y la vida en él tiene el potencial para que podamos construir múltiples compañías, compañeras, y acompañantes. Un bosque de fluidos palpitantes porque tenemos como trans-humanas la capacidad para que haya suficiente sexo, afinidad, apoyo mutuo, contención y nutrientes alrededor de nuestro suelo fértil que devengan relaciones afectivas relevantes.

Las relaciones afectivas y las sexuales no son balances de contabilidad: no hay debe, no hay haber, no se pasan bienes de una columna a la otra. Es solo recordar lo que sí obtenemos en la ecología de la botánica afectiva que entablamos con esos seres con quienes nos estrechamos. Recordemos lo conmovedor del encuentro afectivo entre los seres y tratemos de amar a alguien más.

IV

Vivimos en una cultura que aún hoy considera aceptable un crimen por pasión (es decir asesinar a alguien por celos), que acepta como causal de divorcio que alguien haya obtenido placer sexual fuera de un vínculo de pareja con una moral propiamente de la Inquisición. Castigamos con duras penas a quien se le haya ocurrido delinquir despertando la más mínima inseguridad o celos dentro nuestro. Abandonamos hogares, rompemos fotos, tiramos alianzas. Y esto no es algo que le pasa al pequeño-burgués solamente.

Por otra parte, por amor prometemos mentiras, mentimos situaciones, tergiversamos hechos, vivimos en el engaño, falseamos datos. Por amor y por miedo a la soledad, y al abandono y al castigo vivimos presas.

V

Pero la monogamia no es la cura ni para los celos ni para la inseguridad. ¿Quién no sintió celos de que alguien amado juegue mucho en la computadora, vea una película a solas, o hable mucho por teléfono?

La territorialidad sexual es otra norma social a la cual le oponemos la alegría del compartir y regalarnos, puro potlatch.

Sin embargo, no somos valiosas piezas de propiedad. Nuestros celos se combaten con la misma ferocidad que combatimos al Estado y todos sus aparatos represivos como el género, la familia, la escuela, las cárceles, y la policía.

VI

Las razones para tener sexo con muchas personas, hasta incluso tratar de llevar adelante muchas relaciones amorosas simultáneas, son varias:

– Hay distintos tonos y matices de intimidad.
– Hay prácticas sexuales que placen a algunas pero no a otras personas.
– Hay necesidades sexuales y físicas que no todas las personas pueden o desean llevar adelante.
– Hay deseos sexuales sin intentos amatorios o amorosos constantes.
– Hay deseos sexuales con diferentes géneros que no pueden ser subsumidos a la especificidad de un solo cuerpo.
– Hay deseos sexuales con grupos.

Por eso, ¿no es acaso no solo imposible sino también cruel demandarle a una sola persona que cumpla entonces con todo esto? Frente a esos múltiples placeres creemos en nuestro derecho a encontrar múltiples partenaires con quien entablar vínculos éticos libertarios. Otro mundo es posible.

VII

Reclamamos también nuestro derecho a ser solas y volver a ser amicae, amigas sexuales, amigas para el amor, amiga para los placeres, y para la conexión íntima y profunda del cuerpo. Y tener el potencial de ser muchas otras cosas, compañeras de lucha, de camino, de andanzas, de aventuras, de carrete…

Ser sola no es ser soltera, ni una condición temporal entre parejas, no es un periodo de sanación frente a una ruptura traumática.

Ser sola es una manera de vivir, una elección, y una forma de construirnos para no tratar de encajar mejor en la vida de nadie. Significa aprender a vivir con una misma, y disfrutarlo.

Nuestra relación y nuestra amistad con nosotras mismas es para toda la vida, hasta que decidamos que nuestro tiempo llegó o hasta que ese tiempo llegue efectivamente. Ser sola y amar no es excluyente, sino la oportunidad de construirnos íntimamente y de trabajar por nuestro propio cambio.

Vivimos en esta cultura que segrega, margina y señala a quien elige la aventura de la soledad, de la asociación libre por afinidad, de la espontaneidad. Creemos que si ser sola no fuera un estigma, la pareja no se desarrollaría como la "opción ideal", infinitamente sobrevalorada, tabla de salvación frente a la angustia, al descontento, y las neurosis del capitalismo.

Ser sola podría permitir, aunque parezca paradójico, el desarrollo de ecologías impensables hoy, inclasificables, múltiples formas de cariño, cuidados, y vinculaciones que hoy no podemos ni imaginar…

Ser solas es devenir lobos, es moverse en manada, ser cazadoras, disfrutar de la noche y de la mañana, es poder desear y amar incluso a quienes son diametralmente distintas a nosotras, con la libertad de poder disfrutarlas, evitando el gran mito de la completitud.

Ser sola es poder generar sexualidad con las amistades sin que se vuelvan vínculos posesivos donde se promete y se promete y se promete para no perder al ser amado. Es vivir, fundamentalmente vivir, en el abismo del riesgo. Es enriquecernos con conocimientos ajenos.

VIII

Las solas debemos recordar, y debemos recordarle a quienes nos aman o disfrutan de la sexualidad con nosotras que:

– Merecemos ser escuchadas y atendidas y respetadas y asistidas en nuestros sentimientos. No somos ciudadanas de segunda del afecto frente a "los grandes amores".
– Merecemos poder pedir lo que necesitamos aunque la persona a la quien le pidamos no pueda (que no es lo mismo que no quiera) dárnoslo.
– Merecemos ser honradas en nuestros acuerdos y nuestros planes.
– Merecemos que se nos cuide si estamos enfermas, que se nos quiera, que se nos atienda si tenemos una emergencia, que se nos cuide si no podemos hacerlo solas, como las amigas se atienden las unas a las otras.
– Merecemos ser incluidas y tenidas en cuenta en cualquier ecología donde nuestras amantes se encuentren. No somos un secretito sucio.
– Merecemos no ser consideradas un problema.
– Merecemos ser apreciadas y respetadas, y ser amigablemente bienvenidas.
– Merecemos no ser consideradas invulnerables.
– Merecemos ser iguales en nuestra ecología personal y en nuestro bienestar emocional a las demás personas, aunque no queramos ser la pareja de nuestras amantes, aunque nuestras amantes tengan una pareja. Una pareja (más allá de lo que creamos de ella) no debería ser nunca una jerarquía donde se asientan privilegios frente a otras personas.

Y la verdad es que todas todas todas las personas con las que decidimos involucrarnos sexual y afectivamente nos merecemos esto.

IX

Deseamos que nuestras amantes tomen juntas el desayuno, que sean amigas, que se conviertan amantes. Ese es nuestro ideal y como todo ideal, creemos que es materialmente realizable aquí y ahora.

Nuestras amantes tienen mucho en común, ¿por qué no pueden compartirse, y compartirlo? Ser amantes mutuas fortalece las posibilidades de crecer y desarrollarnos en manadas. De abandonar el binomio macho/hembra, la parejita, la monogamia que constriñe los sueños y los deseos, y animarse a la aventura de a muchas. Las redes afectivas se expanden y en algo recuerdan a nuevas formas tribales de amor y apoyo mutuo.

Si nos tratamos entre amantes como amigas, y permitimos que nuestros amores y nuestras amantes, nuestras afines y nuestros apoyos en la vida tomen la forma que la espontaneidad les dicte en vez de aquellas normas sociales que forzamos en ellas, nuestros vínculos se acrecentarán. Seremos más prosperas afectivamente. Y menos temerosas de la soledad.

No debería ser raro que entre afines nos gusten las mismas personas, o por lo menos no nos resulten amenazantes, o espeluznantes. Si acaso este fuera el caso, y la amante de mi amante me resultara un ser insoportable por razones de peso es momento de replantearse esa afinidad. Y variar.

X

La recompensa por la abolición de celos, envidias e inseguridades contra nuestras amigas-amantes y sus amigas-amantes será nuestra propia libertad sexual. Libertad sexual que encontrará su propia gimnasia y agilidad con quienes deseemos correr mucho tiempo juntas. Esas personas a las que deseamos hoy tan cerca nuestro como el primer día, con ésas estableceremos redefiniciones, resignificaciones y resemantizaciones mutantes a lo largo de nuestro tiempo de vida (Aetatis brevis tempus Satis longum ad bene vivendum est).

No nacemos grandes amantes libertarias, nos convertimos, devenimos. Y desaprender los celos, y las inseguridades es, como todo entrenamiento, una tarea dura que demanda disciplina, como toda gimnástica, o tecnología del Yo.

XI

Ni los celos ni las inseguridades son crímenes, o sucios secretos a esconder como ropa sucia. No hay por que negar que los tenemos del mismo modo que no hay por que negar que se nos ha biopoliticamente asignado a un sexo/género. Pero todo —menos la muerte— se puede des-hacer. La experiencia del dolor romántico que deviene libertad sexual y afinidad afectiva no es del orden moral: nadie puede acusarnos de "esto está bien" o "esto está mal". Más aun, aquella que sienta dolor (devenir/modificarse/mutar duele) que se trate indulgentemente. Las varas y los azotes para las prácticas consensuadas de los juegos sexuales llamados S/M, no para la gimnasia del devenir amantes libertarias.

XII

Sin embargo, quien tenga el compromiso de modificarse en lo amatorio debe mirar de frente a los dioses, osar. ¿Qué imagen es la que nos asusta más? Poder verla en toda su dimensión para alejar al fantasma. ¿Tiene un nombre? ¿Se llama soledad? ¿Belleza? ¿Juventud?

Poder invocar la imagen que concita el odio pasional, traerla y amigarse con ella —hasta, quién sabe, podríamos masturbarnos pensando en esa imagen— es nuestro deseo.

XIII

Aprendamos a disculpar, no cristianamente, sino libertariamente, nuestros desaciertos para volver a empezar. Al fin de cuentas somos solo principiantes en el mar de los sargazos.

Quizás la única manera de poder construir nuestra propia homeostasis sea cruzar los límites, desestabilizarnos. Con pequeños pasos, el dolor de la mutación puede ser mínimo: ninguna bailarina elonga en frío, ninguna elonga lo mismo al comienzo de una práctica que al estar ya mas avezada en su ejercicio.

No estamos diciendo reformismo, sino cuidados mutuos, afectividades, y afinidades. La aspiración no es la reforma, no es poder alcanzar "yo no pregunto, vos no me contás", sino poder llegar a la colectivización de nuestro propio cuerpo.

XIV

Un ejercicio: dejar de pensar psiconalíticamente: lo que no está, lo que me falta, lo que se fue a otra parte. Oponerle a ese pesimismo un deseo activo, un optimismo de la voluntad: lo que si está, lo que si viene, la energía que me envuelve.

XV

Es esforzado. Lo sabemos. Pero la monogamia lo es más y brinda mucho menos. Nuestra aspiración: emanciparse del concepto propietario sobre otros seres y sus cuerpos, y eso incluye no solo animales y ecosistemas, sino la biología de los vínculos sexuales y por afinidad. Pero somos capaces de enfrentar nuestros temores, y desaprender lo aprendido, somos capaces de administrar nuestras emociones en una ecología vital de disfrute y proliferación. Difundamos el mensaje, y repitámonoslo cuando el pánico nos quiera capturar: Somos capaces, somos potentes.

XVI

El amor es algo que también experimentamos en situaciones donde no hay otro ser humano. ¿Quién no sintió que se le cortaba el aire y tenía palpitaciones frente a la belleza del mar despejado de turistas en una playa desierta? ¿O en la cima de una montaña desde donde vemos un bosque y a la cual nos ha costado ascender? ¿O frente a un plato de comida que nosotras mismas cocinamos y nos salió bien? ¿Frente a palabras escritas y que juzgamos acertadas en un poema, una carta o un ensayo? ¿O ante la insurrección popular? ¿Acaso no sentimos gran amor ante gestos de amorosidad de extrañas y extraños? Alguien que nos indica y nos ayuda a llegar a un sitio en una ciudad que no conocemos. Alguien que nos hace compañía compartiendo su libro en un viaje. Alguien que parte su comida o comparte lo que tiene. Y en estos momentos de amor y profunda intimidad no existe desesperación, ni deseo basado en la ausencia, ni compañía que sea un remedio contra la soledad. Porque ni la soledad y el miedo que concita son buenas compañías a la hora de elegir acompañantes.

XVII

¿Y si fallamos? Fallamos. Nada pasa. Volveremos a intentar. Nuestras derrotas no nos demuestran equivocadas. Y el dolor por el fracaso amoroso duele, y cala hondo, su herida no cicatriza pronto. Pero cicatriza, y del dolor de un desenlace amoroso que no deseábamos puede resurgir una nueva amistad de otro tipo. Porque esa persona con la que nos relacionábamos de determinada manera y con quien ahora es menester relacionarse de determinada otra –excepto en casos de violencia- sigue siendo la misma persona con quien teníamos comprometido el corazón. ¿Por qué entonces dejar de quererla.

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mujer bonita

por autora: lasdel8 el Viernes, 06 de Enero de 2012 11:07, en Afines

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Técnicas de masturbación femenina

por autora: lasdel8 el Miércoles, 28 de Diciembre de 2011 18:51, en Audiovisuales

Vídeo sobre masturbación femenina, realizado por tres alumnas de Grado de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos. 2011.

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Hasta siempre Cesarea Evora

por autora: lasdel8 el Sábado, 17 de Diciembre de 2011 16:58, en Nos unimos

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In my head

por autora: lasdel8 el Martes, 13 de Diciembre de 2011 16:25, en Audiovisuales

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“Verdades verdaderas: La vida de Estela

por autora: lasdel8 el Jueves, 08 de Diciembre de 2011 11:36, en Audiovisuales

En abril de 1978, Estela de Carlotto comenzó a participar en las actividades de las Abuelas de Plaza de Mayo. El 25 de agosto de 1978 fue convocada por los militares y le fue entregado el cadáver de su hija:

Fueron muy poc@s l@s desaparecid@s muertos entregad@s a las familias… - Sí. Casi un “privilegio”. La enterramos el 27 de agosto en La Plata. Y el 30 de agosto me jubilé, con una hija asesinada y un nieto que no sabía si existía o no. Me enojé con Dios, me enojé con Jesucristo… Yo había rezado tanto, había hecho promesas… Pero me duró poco el enojo… porque me dije no es Dios, son los hombres los que hacen estas cosas, no Dios… A pesar de todo mi fe está enterita. Será porque no tengo rencor, no tengo sentimientos que me envenenan.

…buscando información sobre otr@s chiquit@s en el año 80 me encuentro con gente en San Pablo, Brasil, cuando venía el Papa, y ahí una chica me empezó a hablar de una chica liberada llamada Rita que había tenido un nene varón, a quien habían liberado el 24 de agosto en las últimas horas de la noche para que se encontrase con su familia y su hijito. Cuando me contaba que esa chica Rita tenía un papá con negocio de pinturas me di cuenta de que estaba hablando de Laura. “Mirá, vos estás hablando de Laura, mi hija, pero mi hija no fue liberada; mi hija fue asesinada”, le dije. “No, a Rita la liberaron”, contestó. “Si la hicieron bañar, cambiar… Yo le ofrecí un corpiño de encaje negro para que se llevara de recuerdo… A esa chica la liberaron. La sacaron con Carlitos, un compañero”. Y yo dije: “Sí, justamente hubo dos muertos. Me la entregaron muerta”.

Estela de Carlotto comenzó entonces a buscar y exigir la aparición de su nieto y de los demás niñ@s secuestrad@s-desaparecid@s por las fuerzas militares durante la dictadura militar. Con esa preocupación fue una de las fundadoras de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y su presidenta histórica.

En 1985, ya en democracia, hice exhumar el cuerpo y el equipo de antropología forense lo examinó a fondo para determinar con exactitud todo lo que los militares habían negado. El deterioro de su dentadura probaba su largo secuestro; por la pelvis supimos que había tenido un bebé y por las balas que tenía alojadas en el cráneo, que había sido ejecutada por una Itaka disparada a 30 cm, por la espalda… Así reuní elementos de prueba para la justicia y para demostrar al exterior, donde teníamos causas abiertas, qué era lo que había pasado. Esta vez sí quise verla… Vi sus huesitos, su pelo, la vi a ella, la vi. Y cerré el duelo y nunca más necesité ir al cementerio. Voy sólo de vez en cuando.

Laura en el cautiverio dijo: “Mi mamá no les va a perdonar a los milicos lo que me están haciendo. Y los va a perseguir mientras tenga vida”. Lo cual significaba que me conocía más que yo misma porque yo no era mujer heroica. Nunca había participado en nada. Era una mujer de un origen de clase media baja, criada en épocas dulces si se quiere; nunca me iba a imaginar que iba a seguir toda mi vida a esto.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/12/07/estela-de-carlotto-nuestros-nietos-estan-todavia-cuativos-fotos-y-video/

 

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Mosuo, una sociedad dirigida por mujeres

por autora: lasdel8 el Domingo, 27 de Noviembre de 2011 11:49, en Sesos revueltos

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Beatriz Moragues
A orillas del lago Lugu, en China, habita la comunidad mosuo, un pueblo para el que no existe el matrimonio ni el concepto de paternidad.

El matriarcado de l@s mosuo

En la frontera de las provincias chinas de Sichuan y Yunnan, en un altiplano a 2700 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Lago Lugu, también conocido como Lago Madre.

Entre el lago y las montañas se asientan los poblados de los mosuo, una comunidad estimada en torno a los 50.000 miembros y que cuenta con más de 1600 años de existencia.

Lejos de la civilización y de otras etnias que pudieran perturban su cultura, el matriarcado mosuo, conocido como “la tierra de las mujeres”, sobrevive hasta el día de hoy.

La mujer en la cultura mosuo

La principal diferencia entre la cultura mosuo y la nuestra, se basa en que es la mujer y no el hombre la que tiene el poder tanto dentro de la familia como en la sociedad.

Para l@s mosuo, la madre es la persona más valiosa y respetable de todas. Las abuelas son las matriarcas y ostentan la titularidad de las propiedades de la familia, administran el dinero y llevan el peso de las responsabilidades diarias. L@s recién nacid@s sólo llevarán un apellido, el de la madre.

Los hombres mosuo se sienten muy satisfechos de su cultura, aceptan con agrado que vivirán siempre en casa de su madre, que educarán a los hijos de sus hermanas, que el dinero que ganarán lo administrará su progenitora y que aunque amen a una mujer nunca formarán su propio hogar.

La familia mosuo

Para l@s mosuo no hay nada más importante en el mundo que la familia. Familias muy diferentes a las nuestras, ya que los mosuo carecen de las figuras masculinas del padre y del abuelo.

La familia mosuo está formada únicamente por miembros que tengan entre sí un lazo directo de sangre, y conviven juntos toda la vida a menos que alguna mujer de la familia se convierta en matriarca y forme su propio hogar.

La matriarca de la familia es elegida por los miembros del clan, siendo respetada toda la vida por sus descendientes y todo su entorno.

Los hogares mosuo llegan a acoger hasta a tres generaciones de mujeres. Junto a la matriarca viven sus hijas e hijos, sus hermanas y hermanos, los hijos e hijas de sus hermanas y todos sus nietos. Los hijos varones siempre vivirán en el hogar familiar.

Características sociales del matriarcado mosuo

  • Los mosuo tienen su propia religión, cultura y música
  • El evento más importante en la vida de los mosuo es cuando alcanzan la mayoría de edad a los 13 años. Hombres y mujeres entran en su etapa adulta a través de una ceremonia. Las niñas pasan a ser mujeres y a disponer de un dormitorio privado donde recibir a sus amantes.
  • Las relaciones afectivas hombre-mujer son libres y sin compromiso. No existe el matrimonio
  • El único vinculo entre dos personas que se aman se denomina “matrimonio ambulante”. Nunca formarán su propio hogar y cada uno seguirá viviendo con su familia de origen.
  • La ausencia de un matrimonio convencional garantiza estabilidad a la mujer y a los niños, en caso de que el “matrimonio ambulante” termine. Nunca hay por tanto mujeres y niños abandonados porque siempre formarán parte del hogar al que han pertenecido.
  • Están prohibidas las relaciones incestuosas y hablar abiertamente de sexualidad.
  • El padre no tiene la responsabilidad de criar a un hijo, aunque puede ayudar. El rol de padre lo ejercerán los hermanos de la madre.
  • Entre los mosuo es aceptada la promiscuidad, tanto en los hombres como en las mujeres.
  • Palabras como padre, abuelo, celos, guerra, prostitución, asesinato o violación no existen en el idioma mosuo, por no darse en su cultura.

El futuro del matriarcado mosuo

El pueblo mosuo destaca por su hospitalidad, su solidaridad y por su carácter tranquilo. Pero desde que el gobierno chino convirtiera el lago Lugu en destino turístico, existe el riesgo de que su cultura se pierda y con ella uno de los últimos matriarcados que permanece inalterable al paso del tiempo.

 

http://beatrizmoragues.suite101.net/los-mosuo-una-sociedad-dirigida-por-mujeres-a63645

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CONCENTRACIÓN CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA - 25 NOVIEMBRE 2011- DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

por autora: lasdel8 el Lunes, 21 de Noviembre de 2011 18:14, en convocatorias

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La Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza convoca a la concentración bajo el lema “ALZA TU VOZ CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA” que tendrá lugar en la Plaza de España el próximo viernes día 25 de Noviembre de 2011 a las 19.30 horas.

Este año leeremos un manifiesto acompañado por una performance que ilustrará de forma visual el sufrimiento y la vergüenza por seguir soportando esta lacra social que viven muchas mujeres.

La denuncia y expresión de los micromachismos como comportamientos "invisibles" de violencia y dominación hacia la mujer.

Se hará especial hincapié en las mujeres asesinadas este año en todo el estado y un reconocimiento específico a las dos mujeres que han muerto a manos de sus parejas en Zaragoza.

Pedimos a toda la ciudadanía que se una a la convocatoria de la concentración, como demostración activa de la implicación y lucha contra un problema que es de todas y de todos y contra el que manifestamos nuestra total repulsa.

 

Coordinadora de Organizaciones Feministas de Zaragoza

 

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Felisa Bravo

por autora: lasdel8 el Domingo, 20 de Noviembre de 2011 10:43, en noticias

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Un 20-N nació; un 20-N enterró a su peor enemigo, Franco, y un 20-N a su marido, Manolo Salinas, que salió moribundo de un campo de concentración. Ha votado en estas elecciones y votó en las primeras en las que las mujeres pudieron hacerlo en España, en 1933. Entonces ya tenía edad para hacerlo, pero surgió otro problema. “Después de hacer cola toda la mañana, no me dejaron porque dijeron que ya lo había hecho. ¡Me habían robado el voto! Ganó la derecha de Gil-Robles, pero con trampas. Robaron votos y vaciaron los conventos para que fueran a votar con instrucciones precisas”, relata Felisa. En el tiempo que lleva en este mundo, en España ha habido dos reyes, dos dictaduras, una República, una Guerra Civil y 36 años de democracia. Fuera de su país le tocó vivir además una guerra mundial contra el nazismo. Los sucesos de los que fue testigo, parte o víctima ocuparían varios tomos en los libros de historia. Pero para Felisa, Alfonso XIII, por poner un ejemplo, no es un personaje de enciclopedia. Es el hombre que reinaba en España cuando ella nació y cuya salida del país celebró en la calle el 14 de abril de 1931. “La gente gritaba: ‘¡Viva la República!’. Al llegar al Palacio Real había un letrero que decía: ‘Pueblo, respetad esta casa, que es vuestra’. Y el pueblo la respetó”. Y enseguida añade: “El rey de antes no era como el de ahora. A Alfonso XIII solo le interesaba la juerga.

El tiempo le ha quitado visión, pero no memoria. Hoy, el día en que murió su peor enemigo, esta republicana cumple 107 años. “Fue el mejor regalo que me han hecho, aunque 40 años tarde”. Ahora otro buen obsequio sería “volar el Valle de los Caídos”. Su vida está plagada de casualidades, como haber nacido el mismo día que murió el hombre que “torció” su vida para siempre, o vivir hoy en Bobigny a las afueras de París (Francia) en la calle de la República. Estos son los recuerdos de una mujer de la quinta de Dalí.

El pueblo donde nació, Aldealcorvo (Segovia), tiene hoy menos habitantes (27) que en 1904 (100). “A mí nadie me esperaba. Fui la última de ocho hermanos”. Solo fue cuatro años al colegio. “Entonces las mujeres no estudiaban. Mi abuelo, secretario del Ayuntamiento, dio estudios a sus tres hijos, pero a mi madre fue mi padre, peón caminero, el que le enseñó a leer y escribir”.

Vivían en una caseta en la carretera en la que trabajaba su padre, sin agua potable. “Él nunca hablaba de política, pero con el tiempo me he dado cuenta de que era socialista. Fue el primero que me habló de los prejuicios”. Felisa recuerda el paso por aquella carretera de los primeros coches “que tanto impresionaban a las gallinas y los perros” y el mayor susto de su infancia: “Un día cayó un rayo que mató al gato e hirió a mi padre”. Por lo demás, pasó aquellos primeros años aprendiendo a bailar flamenco con los gitanos que tenía de vecinos y emborrachando al perro de los pastores.

Con 16 años salió de casa para trabajar de niñera en Segovia y luego en Madrid. En 1927 murió su padre de una neumonía. “Pero las noticias tardaban tanto en llegar que ni pude llegar a tiempo al entierro”.

A su marido, Manolo Salinas, lo conoció en un bautizo. “Tocaba el laúd, tenía un año menos que yo y era hijo de madre soltera, que entonces estaba muy mal visto. Nos casamos dos años después, en 1934”. Fueron felices casi un año entero. “Entonces Madrid era una ciudad alegre en la que la gente prefería empeñar el colchón en el Monte de Piedad antes que privarse de ir a los toros”. El 21 de febrero de 1935 nació su primera hija, Nieves. Y el 31 de diciembre murió de meningitis. El primer gran golpe.

Al principio era un ruido lejano. La guerra era un avión que iba todos los días a la Puerta del Sol a lanzar propaganda franquista. “Lo llamábamos el churrero porque aparecía siempre por la mañana”. Pero pronto se fue acercando. “Un día vimos a soldados por el viaducto de la calle Segovia (Madrid). Al llegar a la altura de la iglesia, el cura y el sacristán abrieron fuego. Mataron a cuatro. Y entonces la gente entró en la iglesia, los sacó a la calle y los fusiló allí mismo”.

Felisa perdió en aquel momento las riendas de su vida, que se convirtió en una larga y penosa huida sin tiempo para llorar las pérdidas. “Fusilaron a mi primo Juan, en Segovia, porque era de izquierdas. A mi prima, que tenía 30 años y dos hijos, porque era de las Juventudes Socialistas Unificadas, y a don Leandro, mi maestro, porque le encontraron una carta de Calvo Sotelo”.

Felisa salpica el relato de los momentos más tristes de sus 107 años con anécdotas cómicas: “Al volver del frente, un compañero se encontró que su mujer estaba con otro. Y dijo: ‘Bueno, pero la bici es mía y me la llevo”. Es una mujer divertida, que conserva, además de los recuerdos de una vida extremadamente difícil, un excelente buen humor. Durante la entrevista, en la residencia de ancianos donde vive, confesará que le aburre jugar a las cartas como hacen sus compañeros y que le hubiese gustado ser actriz: “Pero cómica”, aclara. “Me hubiera gustado dedicarme a hacer reír”.

Manolo decide hacerse guardia de asalto y defender la República. “Nunca había tenido un arma en las manos. Creíamos que la guerra iba a durar un mes. Nadie pensaba en tres años, ni en perder. Pero Franco tenía todos los apoyos y a los republicanos nos falló todo el mundo. Nos dejaron solos”.

El 3 de marzo de 1937 nace su segunda hija, a la que ponen como la primera: Nieves. Manolo se instala en Barcelona y va y viene del frente —“En la batalla de Belchite se le congelaron los pies”—, y Felisa, de refugio en refugio: un día dormían en una iglesia helada; otro, en una casa sin terminar... Los bombardeos la van arrastrando hacia Francia. El 28 de enero de 1939 llega a La Junquera. “Éramos muchísimos huyendo de la guerra. Mi único equipaje era Nieves y la ropa que llevaba puesta. Pasamos una noche en un pajar lleno de latas de comida que no podíamos abrir, muertos de hambre. El 7 de febrero de 1939 nos subieron en dos camiones para pasar la frontera. No olvidaré nunca aquel día. Aún me retumban en los oídos los gritos y los lloros. Está metido aquí”, cuenta señalándose el corazón. “No es lo mismo dejar tu país porque te vas a trabajar que porque te lo quitan. Irme sin saber si volvería y, sobre todo, sin saber qué sería de los que se quedaban fue lo más duro que he tenido que hacer en mi vida. No volví a ver a mi madre, ni a mis hermanos. Mi familia desapareció”.

Mientras, Manolo había iniciado un periplo por campos de internamiento y concentración. “Me escribió desde Argeles sur Mer: ‘Me llevan a trabajar. No sé adónde ni en qué. Cuando lo sepa, te escribiré’. No volví a saber nada de él en dos años. Dos años enteros sin saber si estaba vivo o muerto”.

Hizo tortillas para los americanos que desembarcaron en Normandía para liberar a Francia de los nazis

A Felisa no le daban permiso para trabajar “por roja”, pero se las ingenió para ganar algún dinero en la vendimia, pelando cebollas, limpiando en el café de una mujer que se apiadó de ella. Hasta que conoció a una de las jefas de la resistencia, madame Pignol. “Me colocó en casa de un colaboracionista nazi. Me preguntaron si sabía leer y me hice la tonta. En aquella casa planeaban asesinatos, dejaban papeles... A madame Pignol terminaron fusilándola el día del desembarco de Normandía, con su marido”.

Gracias a la Cruz Roja, Felisa supo, al fin, que Manolo estaba vivo, en Rennes. La policía retrasó el reencuentro. “Me detuvieron y me llevaron a una cárcel con bastantes españoles y muchísimos polacos”. Logró salir gracias a unos cuantos cartones de tabaco que llevaba para ablandar a las autoridades. El 17 de abril de 1942 se reunió con Manolo. “Estaba tan delgado... Parecía un viejo. Le habían deportado a un campo en la isla de Aurigny. Se había escapado en barco, enfermo, moribundo. Nieves lloraba porque le daba miedo. Decía: ‘No le conozco, no es mi padre’. No era el mismo. Apenas hablaba. Supongo que porque no quería contarme todo lo que había sufrido”.

Ya con Manolo a su lado, Felisa vivió el desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944. “Veíamos las luces de las bengalas y nos impresionó un bombardeo a 14 kilómetros de Rennes. Los americanos buscaban un polvorín y soltaron todas sus bombas en una iglesia donde celebraban comuniones. Fue una matanza. Un doctor que había tenido que quedarse en Rennes cuidando las urgencias perdió a toda su familia”.

Los americanos acabaron acampando casi a su lado y se acercaron a verles. “Muchos eran latinoamericanos y hablaban en español de las comidas que les hacían sus madres, así que me fui a hacerles tortillas. Cuando volví, ya les habían dado orden de seguir, pero se las llevaron”.

Los alemanes salieron huyendo de la ciudad, pero antes fusilaron a 32 miembros de la Resistencia en el cuartel Vieux Colombier; entre ellos, nueve republicanos españoles y un amigo de Felisa. Rennes fue finalmente liberada a principios de agosto de 1944. Felisa, Manolo y Nieves terminaron en un lugar que llamaban “el campo de los nómadas”. Allí conocieron a una familia de la que se hicieron inseparables, los San Geroteo —Felisa es madrina de un hijo de la pareja nacido en el campo, Ramón—. Al terminar la guerra, en 1945, vieron volver a los supervivientes de los campos de concentración. “Eran cadáveres andantes”, recuerda.

Manolo no logró superar nunca las secuelas de su propia estancia en aquellos terribles centros. “No pudo volver a trabajar, porque estaba muy débil, y murió en 1948, a los 42 años. Lo enterré el mismo día de mi cumpleaños: 20 de noviembre”.

Poco después, le pidieron que se hiciera cargo del hijo de un preso republicano. El niño, Pepito, tenía 10 años y estuvo viviendo con Felisa y su hija dos años, hasta que lo vino a buscar su padre. “Luego supe que le habían detenido por la muerte de una novia de su padre”, explica, rehuyendo dar más detalles: no le gusta hablar de ese tema.

En el verano de 1959 volvió a España. “Fue un gran desengaño. No se parecía a mi país. Se había convertido en un lugar triste en el que la gente no se atrevía a hablar de nada. Me sentía una extraña. Ya solo volví de visita”. Felisa ha seguido enviando su voto a España. El de este año le ha costado, era de las indecisas. No quiere desvelar por quién se ha decidido finalmente: “A ti te lo voy a decir”. Se ríe con ganas. Y 107 años.

http://politica.elpais.com/politica/2011/11/19/actualidad/1321727172_513500.html

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María en Tierra de Nadie, Marcela Zamora

por autora: lasdel8 el Miércoles, 16 de Noviembre de 2011 09:55, en Audiovisuales

En María en tierra de nadie, Zamora entrevista a una migrante que fue capturada por Los Zetas. La mujer, entre llantos, contó a la cineasta que a cambio de dejarla con vida, le exigieron que trabajara durante un mes como cocinera y empleada de un "carnicero": "Es el que mata a las personas que no tienen a nadie que responda por ellos. Destaza a la gente, los mete en un barril y les prende fuego", cuenta la mujer. "Adaptarse a esa realidad es ahora inyectarse el Depo-Provera", dice el sociólogo Argan Aragón. "Ante la absoluta desesperación e incertidumbre del viaje, las mujeres tratan de controlar lo poco que depende de ellas. Las migrantes saben que van a tener relaciones sexuales, que es muy probable que los hombres, aun en caso de relación sexual sin resistencia, no aceptarán ponerse el preservativo".

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